Máscaras de media cara
Generalmente ofrecen un factor de protección asignado (FPA) adecuado para trabajos con exposición baja a moderada, siempre que se utilicen junto con filtros P3.
La exposición al amianto puede causar enfermedades graves, incluyendo asbestosis, mesotelioma y cáncer de pulmón. Por eso, cada intervención AGD se apoya en tres pilares: equipos de protección, filtración HEPA y renovación controlada del aire.
Los EPR están diseñados para proteger a los trabajadores filtrando las partículas peligrosas de amianto antes de que puedan ser inhaladas. El factor de protección varía según el tipo de máscara, los filtros utilizados y el ajuste correcto del equipo.
Generalmente ofrecen un factor de protección asignado (FPA) adecuado para trabajos con exposición baja a moderada, siempre que se utilicen junto con filtros P3.
Proporcionan un mayor factor de protección, siendo esenciales para trabajos con alta exposición al amianto. Su FPA es superior al de las máscaras de media cara, protegiendo tanto las vías respiratorias como los ojos de las fibras de amianto.
Ofrecen el mayor nivel de protección y son necesarios en entornos donde la concentración de fibras de amianto supera los límites de exposición ocupacional o en espacios confinados.
Es crucial seleccionar el EPR adecuado basado en la evaluación de riesgos del lugar de trabajo. Los trabajadores deben recibir formación sobre cómo ajustar correctamente el EPR a su rostro, realizar comprobaciones de ajuste antes de cada uso y mantener el equipo en buen estado.
Establecer y seguir procedimientos de trabajo seguros es vital para minimizar la liberación de fibras de amianto y la exposición a estas. Incluye la utilización de métodos de trabajo húmedo, la creación de zonas de descontaminación y el uso correcto de herramientas de mano para evitar la generación de polvo.
La formación adecuada sobre los riesgos asociados con el amianto y las prácticas seguras de trabajo es fundamental. Debe cubrir el uso correcto de EPR, procedimientos de emergencia, descontaminación y disposición segura de residuos de amianto.
Cumplir con las regulaciones locales e internacionales sobre el manejo del amianto es obligatorio. Incluye la evaluación de riesgos, la planificación de la eliminación, el seguimiento de la salud de los trabajadores y la notificación de trabajos con amianto a las autoridades pertinentes.
Los filtros HEPA son dispositivos de filtración capaces de capturar partículas muy pequeñas, con un tamaño de 0,3 micrómetros en diámetro, con una eficiencia de al menos el 99,97%. Esto los hace extremadamente efectivos para filtrar fibras de amianto, que pueden variar desde 0,7 hasta 90 µm de longitud y tan solo 0,02 µm de diámetro.
Su eficacia radica en la capacidad para capturar partículas microscópicas mediante un complejo proceso de intercepción, impactación y difusión. Estos filtros están especialmente diseñados para atrapar contaminantes peligrosos, asegurando que el aire liberado al ambiente o respirado por los trabajadores esté libre de amianto.
Es fundamental realizar mantenimiento regular: inspecciones visuales, pruebas de integridad y sustitución de filtros cuando sea necesario para asegurar que sigan funcionando al nivel óptimo.
Los EPR equipados con filtros HEPA son esenciales para proteger a los trabajadores en ambientes con presencia de fibras de amianto, filtrando el aire inhalado y previniendo la entrada de partículas nocivas a las vías respiratorias.
Utilizadas para purificar el aire en áreas de trabajo contaminadas, las unidades de filtración equipadas con filtros HEPA pueden reducir significativamente la concentración de fibras de amianto en el aire.
Específicamente diseñadas para la limpieza de áreas contaminadas con amianto, estas aspiradoras utilizan filtros HEPA para capturar y contener las fibras, evitando su dispersión.
La renovación de aire en las unidades de descontaminación es esencial para asegurar un ambiente de trabajo seguro durante la eliminación de amianto. Sustituimos continuamente el aire dentro de la unidad por aire fresco del exterior y mantenemos presión negativa para que cualquier fuga sea hacia dentro — nunca hacia fuera.
Asegura que las fibras liberadas durante las actividades de descontaminación sean eficazmente removidas del ambiente de trabajo.
Evita que las fibras de amianto se diseminen a áreas limpias o no contaminadas, protegiendo la salud de los trabajadores y minimizando el riesgo de exposición.
Facilita un ambiente de trabajo saludable al proporcionar aire limpio y reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con el amianto.
Utilizados para filtrar las fibras de amianto del aire antes de que sea expulsado al exterior, garantizando que el aire liberado sea seguro.
Esencial para evaluar la eficacia del sistema de renovación y asegurar que se mantengan niveles seguros de contaminantes en todo momento.
Incluye la inspección y el reemplazo de filtros HEPA, así como la verificación de la integridad del sistema de ventilación para garantizar su funcionamiento óptimo.
Para garantizar resultados, combinamos un diseño apropiado de la unidad (configurada para flujo de aire eficaz y presión negativa constante), formación específica de los trabajadores sobre la operativa de los sistemas de ventilación, y evaluaciones de riesgos regulares para identificar y mitigar cualquier problema relacionado con la calidad del aire.
Aplicamos protocolos UNE 171370-1 con presión negativa, filtración HEPA y EPR de máxima protección. Solicita presupuesto sin compromiso.